Hay muchas ocasiones en la vida en las que por una situación u otra se acaba contrayendo una deuda. No es una circunstancia del agrado de nadie, por eso, una de las preguntas más frecuentes entre las personas deudoras es: ¿cuándo prescribe una deuda? Esto, se puede definir como la fecha de caducidad que tiene una deuda dependiendo del tipo de la misma. Hay que tener en cuenta dos principios fundamentales en los que solo prescribe la deuda si se paga:

1.      La deuda no prescribe cuando el acreedor inicia una acción judicial o extrajudicial para reclamarla. Esto se puede realizar mediante un requerimiento notarial o una simple carta.

2.      Si el deudor reconoce expresa o tácitamente la existencia de la deuda, tampoco hay fecha límite.

El plazo para que una deuda pueda prescribir varía entre 3 y 15 años dependiendo del tipo. El mínimo de tiempo va asociado a deudas de suministros, por ejemplo, el gas, la luz o el teléfono. Siempre y cuando no le haya llegado una carta de la compañía reclamándola.

En todo caso, la mejor opción es salir de los ficheros de morosos y no dejar pasar el tiempo hasta que la deuda pueda prescribir. Muchas entidades venden sus deudas a empresas de recobro, con lo cual, una deuda nunca prescribirá. Las empresas de recobro se encargan de inflar la deuda y de llamarte constantemente para que pagues. Esto puede convertirse en una pesadilla. En iMorosity tenemos la solución a tu problema: te sacamos de los ficheros de morosos en 3 sencillos pasos.

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