¡Soluciona tus problemas de solvencia desde hoy mismo!
Llama ahora y sal del fichero Tlf. 123 456 789
Tarjetas

Las tarjetas de crédito como método de financiación

Según datos elaborados por el Banco Central Europeo (BCE), los españoles usan cada vez más las tarjetas de crédito y las tarjetas de débito como método de pago habitual, contándose ya con casi 80 millones de tarjetas entre todos los ciudadanos del país.

Sin embargo, estos datos no auguran el fin del dinero en efectivo, pues hasta el 79% de las transacciones llevadas a cabo en la Zona Euro durante 2017 se realizaron con dinero en efectivo.

Aunque las tarjetas bancarias no tienen sólo la función de suponer una alternativa al dinero en efectivo. De hecho, las tarjetas de crédito suelen usarse muy a menudo como método de financiación para poder abordar diversas compras concretas o gastos mensuales en diferentes plazos. Es una salida tentadora ante un determinado problema o gasto inesperado, pues el proceso para conseguir una es más rápido y las exigencias son mucho más livianas que las de un préstamo personal. Pero eso sí, también los intereses son mucho más elevados.

Hablamos de diferencias en la Tasa Anual Equivalente (TAE) realmente sustanciales al comparar tarjetas de crédito y préstamos personales. Si observamos qué TAE ofrece, por ejemplo, WiZink, (que es una de las tarjetas más promocionadas en la actualidad) nos encontramos con que este interés alcanza hasta el 26,82%. En cambio, si nos vamos a préstamos personales también muy publicitados, como sería el caso del Préstamo Naranja de ING, la TAE resultante es del 6,11%.

Con esta diferencia en el coste efectivo anual de ambos productos financieros, es importante delimitar el uso de las tarjetas de crédito a un ámbito y unos límites de gasto determinados.

Precauciones que se deben tomar

Usar las tarjetas de crédito como financiación principal no es una buena solución en absoluto, y a continuación ofreceremos diferentes consejos para prevenir un uso inadecuado de estas tarjetas que pueda provocar costes muy elevados difíciles de afrontar:

  • Se puede usar su capacidad de financiación, sí, pero con cabeza: Las tarjetas de crédito no fueron ideadas para sustituir a los préstamos personales, sino para financiar pequeñas compras. De ahí que su límite de crédito en muy contadas ocasiones pueda superar los 6.000 €. Además, la elevada TAE media que disponen todas las tarjetas de crédito debería de ser una referencia disuasoria para cualquiera que quiera pagar en muchos plazos un gasto realmente alto.
  • Nunca se debe usar una tarjeta de crédito para saldar otra deuda: En relación con el punto anterior, mucha gente acude a las tarjetas de crédito como solución de emergencia ante deudas que están cercanas a vencer. Si esa deuda no ha podido ser sufragada por falta de liquidez, caer en la tentación de pagarla con la tarjeta de crédito puede acrecentar el problema de manera alarmante.
  • Si se quiere solicitar una tarjeta de crédito, analizar minuciosamente todas las opciones: Si se está buscando una tarjeta de crédito como método de pago, pero también de financiación, es muy importante tomarse el asunto con calma y analizar todas las tarjetas de crédito que se pueda. Se aconseja buscar una tarjeta que no tenga coste por emisión, mantenimiento o renovación, así como que ofrezca la TAE más baja posible. Si además ofrece un programa de descuentos y devoluciones, pero también seguros gratuitos, mejor que mejor. Es posible estudiar minuciosamente las características de las principales tarjetas de crédito, débito y prepago en comparadores como Tarjetas-Online.net.
  • Mantener vigilado el saldo de la tarjeta de crédito: Aunque se haga un uso habitual de la tarjeta de crédito y se pague todo el gasto acumulado a final de mes o principios del siguiente, se debe vigilar muy de cerca las compras que se han ido realizando cada día. Llegar a final de mes con un valor en las compras acumuladas superior al dinero disponible en la cuenta corriente puede derivar en tener que activar una financiación para el gasto mensual no prevista ni deseada.
  • En el caso de tener que abordar una compra cuantiosa, optar por solicitar un préstamo personal: Aunque ya se tenga una tarjeta de crédito y se vea que activar su función financiadora es algo sencillo, más vale pedir un préstamo personal a la entidad financiera de confianza si se va a realizar una compra por un precio relativamente alto. El coste final de la financiación será notablemente inferior.